[Flashback] En la Universidad de Cartagena quedó el primer gimnasio de boxeo de Colombia


Foto: Fototeca Histórica de Cartagena

Luis Fernando Anaya | @luchoanayag – Especial para PrimerTiempo.CO*

El viernes 14 de junio de 1918, el diario “La Época” de Cartagena anunció en sus páginas un novedoso espectáculo que tendría lugar dos días después. El boxeador bogotano Emilio Cabral, que había llegado a la ciudad semanas antes, protagonizaría un combate ante “un peligroso antillano” en la función nocturna del Teatro Variedades.

“Variedades” era el primer teatro de la ciudad, creado en 1905 y manejado por Belisario Díaz. Su sala de funciones era, como se acostumbró durante mucho tiempo, al aire libre. La pelea acompañaría la exhibición del filme norteamericano “Ideal”. Lo lamentable del hecho es que no existió ninguna información posterior a la fecha establecida que reseñara el resultado de la que pudo haber sido la primera velada boxística cartagenera.

Edición del 16 de junio de 1918 del Diario La Época. Foto: Luis Fernando Anaya

“Si es que sucedió la pelea, no apareció nada. Quizá la dejaron pasar por no haber alguien que conociera lo suficiente de boxeo para escribir de esto”. Esta es la justificación que da Raúl Porto Cabrales, historiador, periodista deportivo y docente de la Universidad de Cartagena, a la ausencia de noticias posteriores al suceso.

Es Porto quien ha estudiado la historia de los deportes en nuestra ciudad, y ha publicado varios trabajos dedicados a esto. “El boxeo, como el toreo, eran actividades itinerantes. Los pugilistas se mantenían en giras permanentes por todo el continente, y era el caso de Cabral. Sin embargo, nunca encontré información acerca de Cabral como peleador activo. Simplemente llegó como si nada a Cartagena, retando a alguien, y le consiguieron a un antillano fornido que trabajaba en los barcos del puerto”.

Pero la historia de nuestro boxeo ya tenía medio siglo de haberse empezado a forjar, antes del arribo del inédito Cabral. En 1874, llega a Marialabaja, norte de Bolívar, un potentado cubano llamado Francisco Balmaseda, quien junto con varios compatriotas que serían sus trabajadores, monta un incipiente ingenio azucarero. Balmaseda trae además desde Nueva York implementos de béisbol y boxeo, para la recreación de sus coterráneos en los tiempos libres. Fue el primer contacto con estas dos disciplinas para los pobladores de la región.

El ingenio cierra a los pocos años, cuando Balmaseda fracasa y vende su empresa a la familia Stevenson, llevándose de vuelta a su país los implementos deportivos. Fue un contacto lejano y efímero con el boxeo y el béisbol, puesto que los cubanos no tuvieron intenciones de instruir a los nativos en estas lides.

Dos décadas después comenzarían las primeras enseñanzas del boxeo en Cartagena, de la mano del que es considerado el padre del pugilismo en nuestro país, Andrés Gómez Hoyos, teniendo a la Universidad de Cartagena como escenario.

Patio del Claustro San Agustín. Finales del siglo XIX. Foto: Fototeca Histórica de Cartagena

Gómez Hoyos pertenecía a la élite cartagenera. Su familia era propietaria de grandes sembradíos de coco en las sábanas del viejo departamento de Bolívar, hoy territorio cordobés. Esa comodidad económica le permitió a Gómez Hoyos viajar por el mundo, y en uno de esos viajes conoció en Londres, a finales de la década de 1890, varios clubes deportivos que estaban en su furor, al haberse realizado recientemente los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna. Allí se interesa por el boxeo, la gimnasia, la esgrima y la halterofilia, de las cuales aprende sus fundamentos y trae sus implementos a Cartagena.

En 1898, Andrés Gómez Hoyos toca las puertas de la Universidad de Cartagena y recibe el beneplácito de las directivas de entonces. Así, monta el primer gimnasio de boxeo del país en un costado del patio central del Claustro de San Agustín.

Existe una fotografía de la época, de la cual popularmente se dice que retrata el gimnasio. Es del patio del Claustro, que solamente tenía dos plantas, y en un costado del mismo se encuentra una incipiente construcción en medio de las abundantes plantas. Para el arquitecto Jorge Sandoval Duque, miembro de la junta directiva de la Fototeca Histórica de Cartagena, la foto, si bien es de finales del siglo XIX, no correspondería al gimnasio. “La imagen, que fue donada a la biblioteca de la Universidad, muestra el patio del Claustro San Agustín, pero no es de un gimnasio de boxeo. La construcción es una pequeña casucha que no tenía las condiciones adecuadas para ser un gimnasio”.

Pero Raúl Porto defiende la idea de que la pequeña edificación de la fotografía sí es del gimnasio. “Esa foto es de finales de 1890, no es del Siglo XX. La casucha de la foto debió ser el gimnasio, porque no hay registro de otro establecimiento allí en el patio. No necesitaba muchas condiciones, allí simplemente guardaba los implementos”.

Gómez Hoyos estableció en el patio un ring rudimentario de boxeo, anillos y un potro de gimnasia, un juego completo de pesas y elementos de esgrima. En un principio, era el único en practicar: hacía él solo movimientos de boxeo, o surcaba el aire con el florete de la esgrima. Los estudiantes, curiosos, fueron acercándose y se convirtieron en pioneros del deporte en nuestra ciudad.

El gimnasio en la Universidad de Cartagena duró muy poco tiempo. El 17 de octubre de 1899, estalla la Guerra de los Mil Días, y la institución cerró sus puertas. “En la Universidad estudiaban jóvenes de Panamá, del interior del país y de todo el Caribe colombiano, que regresan a sus lugares de origen. Por la guerra, el experimento llega su fin”, comenta Raúl Porto.

Andrés Gómez Hoyos, padre del boxeo en Colombia. Foto: Archivo.

De Andrés Gómez Hoyos no se vuelve a tener registro hasta 1906, cuando abre otro gimnasio en la calle Cochera del Hobo de San Diego, donde solo se dedica a instruir en el boxeo y la halterofilia. Allí se forman los primeros pugilistas y los primeros pesistas de la ciudad, todos de la clase alta. El fallecido Jacobo Jackson, uno de los alumnos de Gómez Hoyos en su momento, contó ya nonagenario a Raúl Porto que el boxeo se enseñaba más por defensa personal que por deporte. También afirmó que los rivales con los que se entrenaron fueron carretilleros y cargadores de bultos del mercado público, quienes por su contextura se convirtieron en los primeros “esparrin” de boxeo local.

Esta iniciativa de Gómez Hoyos también dura poco tiempo, y todo indica que volvió a salir del país. Al quedar la semilla de esta disciplina, en 1907 el Club Estrella Roja de El Cabrero, primer club deportivo del país, manejado por Enrique Grau Vélez, introduce el boxeo como una de sus actividades. Allí ya se impartían lecciones de natación, baloncesto, tenis, béisbol, regatas, esgrima. Pero se pierde el interés, y el club termina desapareciendo.

“El boxeo se pierde por un tiempo, y vuelve a aparecer en el año 1918, cuando llega el bogotano Cabral y pelea ante un antillano que sacaron de un barco, y fue la primera vez que se reseñó el boxeo en la prensa”. Se refiere Raúl Porto a la función boxística que se habría realizado en el teatro Variedades, ya comentada en este relato.

Gómez Hoyos vuelve a aparecer en la escena en 1921, construyendo un gimnasio con todas las de la ley en el entonces barrio Boquetillo, en el punto exacto donde hoy se levanta el Monumento a los Alcatraces. “Por la masiva afluencia de jóvenes vecinos, nace la rivalidad entre San Diego y Getsemaní. Es decir, que antes de que existiese esta rivalidad en el béisbol existió en el boxeo”, comenta Porto.

De allí surgieron los primeros peleadores cartageneros que se enfrentaron desde 1922 con sus similares de Panamá, Chile, Francia, España y Centroamérica, que venían de gira a la ciudad, y se crea una real afición al boxeo. Para Porto, “en el Boquetillo arranca la verdadera práctica deportiva del boxeo en Cartagena”. El gimnasio dura hasta 1924.

Andrés Gómez Hoyos vuelve a figurar en 1926, no como entrenador, pero sí como dirigente de la recién constituida Comisión de Boxeo de Cartagena. Después de esto, no vuelve a encontrarse ningún dato de Gómez. “Puede ser que haya fallecido”, intuye Raúl Porto. “No se conoce su fecha de fallecimiento, pero si en 1898 ya había tenido tantas andanzas, mínimo debía tener 30 años. Y para 1930, ya pasaría los 60 años, por lo que la falta de registros podría obedecer a su muerte”.

Los primeros espectáculos masivos de boxeo internacional en Cartagena comenzaron a darse desde 1921, teniendo como escenario el viejo Circo de Toros. Foto: Grupo de Facebook “Fotos Antiguas de Cartagena”.

Lamentablemente, los descendientes de Andrés Gómez Hoyos no tuvieron mucho interés en esta historia, y no le dieron la suficiente importancia al hecho de que él fuese el padre del boxeo en Colombia. En la casa de sus nietos, solo se guarda un sable dorado traído desde Londres a finales del siglo XIX. Pero no se conservaron más implementos, ni registros fotográficos de sus actividades.

En su honor, el Gimnasio de la Liga de Boxeo de Bolívar actualmente lleva su nombre. Andrés Gómez Hoyos fue el padre del boxeo, y el iniciador de la esgrima, las pesas y la gimnasia en nuestro país, y lo hizo a través de la Universidad de Cartagena.

Artículo publicado originalmente en “Universo U”, periódico institucional de la Universidad de Cartagena, edición agosto-septiembre de 2014.

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Redacción Primer Tiempo

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