El tradicional clásico escocés entre Rangers y Celtic terminó en escenas de caos tras una invasión de aficionados al terreno de juego, luego de la dramática definición por penales que clasificó al Celtic a las semifinales de la Copa de Escocia.
El partido, disputado en el Ibrox Stadium, terminó 0-0 en el tiempo reglamentario, por lo que la clasificación se definió desde el punto penal. En la tanda, Celtic se impuso 2-4, luego de que el Rangers fallara dos de sus lanzamientos.
Tras el pitazo final, hinchas de ambos equipos saltaron al campo mientras los jugadores aún permanecían en el terreno de juego, generando momentos de tensión dentro del estadio.
Los seguidores del Rangers invadieron el césped como muestra de frustración por la derrota, mientras que los aficionados del Celtic lo hicieron para celebrar la clasificación de su equipo a las semifinales del torneo.
Ante la situación, la policía y el personal de seguridad ingresaron rápidamente al campo para evitar enfrentamientos entre las dos aficiones. Durante los incidentes se lanzaron algunas bengalas desde el césped hacia uno de los fondos del estadio y viceversa, mientras varios seguidores —algunos con el rostro cubierto— fueron detenidos por las fuerzas de seguridad.
El episodio volvió a reflejar la fuerte rivalidad histórica del llamado Old Firm, uno de los clásicos más intensos del fútbol europeo.
Celtic se impuso en los penales
En lo deportivo, el encuentro fue muy disputado y sin goles durante los 90 minutos. Todo se resolvió desde el punto penal, donde Rangers falló dos cobros ejecutados por James Tavernier y Djeidi Gassama, mientras que Celtic convirtió los cuatro lanzamientos que ejecutó.
Con ese resultado, Celtic selló su clasificación a las semifinales de la Copa de Escocia.
Segundo clásico en una semana
Este fue el segundo enfrentamiento entre Rangers y Celtic en apenas una semana. El duelo anterior, disputado por la liga escocesa, terminó empatado 2-2, lo que aumentó la expectativa alrededor de este nuevo capítulo del histórico derbi.
Sin embargo, el partido terminó marcado no solo por la definición desde los doce pasos, sino también por la invasión de hinchas al campo del Ibrox Stadium, un episodio que obligó a la intervención de la policía y del personal de seguridad para controlar la situación dentro del estadio.



