Sin esperar a que se resuelvan los cuartos de final, la UEFA ha optado por publicar ya los horarios de las semifinales. Una decisión poco frecuente que, aunque pueda parecer menor, cambia la forma en la que clubes, aficionados e incluso jugadores afrontan lo que viene.
La decisión no llega por casualidad, ya que responde a la idea facilitar la planificación y evitar la incertidumbre de última hora. Así, con el calendario ya sobre la mesa, los equipos que siguen en liza pueden empezar a dibujar su hoja de ruta con más precisión
Fechas marcadas en rojo y noches de máxima tensión
Si todo sigue su curso, las semifinales se jugarán entre finales de abril y principios de mayo, con dos bloques bien definidos. Por un lado, el martes 28 de abril se disputará una de las idas, mientras que al día siguiente, el miércoles 29, llegará el turno de la otra eliminatoria. La vuelta se resolverá una semana después, el martes 5 y el miércoles 6 de mayo, siempre a las 21:00, manteniendo ese horario clásico que ya forma parte del ritual de la Champions.
En uno de los cruces aparece el Real Madrid, siempre que logre superar al Bayern de Múnich, aunque el conjunto bávaro parte con cierta ventaja según las cuotas de Champions League. En ese caso, se mediría al ganador del duelo entre PSG y Liverpool en una eliminatoria que arrancaría lejos del Bernabéu.
En la otra semifinal habrá presencia española sí o sí, porque de ahí saldrá el ganador del enfrentamiento entre Barça y Atlético de Madrid. El rival saldrá del cruce entre Arsenal y Sporting de Portugal, y el primer partido se jugaría en casa del equipo español, antes de viajar a Londres o Lisboa para decidir la eliminatoria.
Un cambio silencioso que puede marcar diferencias
Más allá de las fechas en sí, hay un matiz que pasa casi desapercibido pero que puede tener un impacto directo tanto en el rendimiento como en los pronósticos de los aficionados a las apuestas. El reparto de días no es idéntico para todos, y mientras algunos equipos tendrán más tiempo para recuperar, otros deberán gestionar mejor el esfuerzo en un calendario muy apretado.
En competiciones de este nivel, donde cualquier error se paga caro, contar con unas horas extra de descanso puede influir más de lo que parece. No es algo que decida por sí solo una eliminatoria, pero sí forma parte de ese conjunto de factores que los cuerpos técnicos analizan al milímetro.
Budapest rompe la tradición con la final
Cuando todo quede resuelto, la Champions pondrá el broche final el 30 de mayo en el Puskas Arena de Budapest. Hasta ahí, nada fuera de lo esperado. Sin embargo, en esta ocasión, la UEFA ha introducido una novedad que cambia una costumbre muy asentada en el fútbol europeo. La final no se jugará a las 21:00, como venía siendo habitual durante años, sino que arrancará a las 18:00. Un horario más temprano que abre el debate sobre la experiencia del espectador, tanto en el estadio como frente al televisor, y que apunta a convertirse en una tendencia en futuras ediciones.



