La continuidad de Gianni Infantino al frente de la FIFA atraviesa su momento más delicado desde que asumió la presidencia en 2016. La fallida propuesta para vender el 20 % de una nueva sociedad encargada de gestionar los derechos comerciales de la Copa del Mundo desató una fuerte rebelión dentro del organismo y abrió un debate sobre su liderazgo a pocos meses del proceso electoral previsto para 2027.
La iniciativa buscaba atraer inversión privada a cambio de una participación en los ingresos futuros del torneo más importante del fútbol mundial. Sin embargo, la idea fue rechazada por varias de las principales confederaciones y ligas profesionales, que consideraron que la FIFA estaba priorizando intereses económicos sobre el desarrollo del deporte.
El rechazo fue tan amplio que la FIFA terminó retirando el proyecto antes de que fuera sometido a votación, una decisión que dejó seriamente golpeada la imagen de Infantino y evidenció una pérdida de respaldo entre dirigentes que hasta hace poco apoyaban su gestión.
Uno de los pronunciamientos más contundentes llegó desde las ligas europeas. Claudius Schaefer, presidente de la organización que representa a las competiciones profesionales del continente, aseguró que una decisión de ese calibre, tomada sin consultar a los organismos correspondientes, sería suficiente para provocar la salida de cualquier dirigente en otra organización deportiva.
A esas críticas se sumó el exvicepresidente de la FIFA, Jim Boyce, quien afirmó que el organismo debe recuperar la confianza de sus afiliados y recordó que la entidad es una organización sin ánimo de lucro, por lo que su prioridad debe ser el crecimiento del fútbol y no la maximización de beneficios económicos.
La controversia también reavivó el debate sobre el calendario internacional, la creciente cantidad de partidos y el impacto que las decisiones comerciales tienen sobre jugadores, clubes y ligas nacionales. Varios dirigentes consideran que el intento de crear una nueva estructura comercial habría incrementado aún más la presión sobre un calendario que ya se encuentra al límite.
Aunque Infantino mantiene el respaldo de algunas federaciones, el escenario político cambió de forma considerable. Diversos dirigentes ya hablan abiertamente de la posibilidad de presentar un candidato alternativo en las elecciones de 2027, algo que hasta hace pocas semanas parecía improbable.
Con ocho meses por delante antes del inicio formal del proceso electoral, el presidente de la FIFA afronta el reto de reconstruir consensos y recuperar la confianza de las confederaciones. De lo contrario, el organismo podría vivir uno de los cambios de liderazgo más importantes de la última década.



