De las inferiores de la Roma al Top 10 del mundo: la curiosa historia de Flavio Cobolli

El italiano combinó durante su infancia el fútbol y el tenis, llegó a jugar en las divisiones menores de la Roma y terminó eligiendo la raqueta. Hoy disfruta de...

Redacción PrimerTiempo.CO

Flavio Cobolli pudo haber seguido un camino completamente diferente. Antes de convertirse en una de las figuras emergentes del tenis italiano, el florentino pasó parte de su infancia entre las canchas de tenis y los campos de fútbol, hasta llegar a las divisiones inferiores de la AS Roma.

Con 24 años, aquella decisión tomada durante su adolescencia parece haber marcado definitivamente su trayectoria. Cobolli dejó el fútbol en 2016 para dedicarse exclusivamente al tenis y, una década después, alcanzó la sexta posición del ranking ATP tras disputar su primera final de Grand Slam en Roland Garros 2026.

“Jugaba más al fútbol que al tenis”

Cobolli nació en Florencia, aunque se radicó en Roma cuando tenía apenas un año. Su padre había sido tenista y él comenzó a practicar este deporte, pero durante su infancia también desarrolló un fuerte vínculo con el fútbol.

Sus condiciones lo llevaron hasta las divisiones inferiores de la Roma, donde coincidió con otros jóvenes que posteriormente buscarían convertirse en futbolistas profesionales.

“Jugaba más al fútbol que al tenis, después llegó un momento en el que tuve que elegir. Escuché a mi instinto y hoy estoy muy orgulloso de la decisión que tomé”, recordó Cobolli en una publicación de ATP Tour.

En aquella época también recibió el respaldo de Bruno Conti, histórico referente de la Roma y figura vinculada al desarrollo de las categorías juveniles del club.

Conti consideraba que Cobolli podía tener futuro en el fútbol e incluso le planteó la posibilidad de continuar entrenándose algunas veces por semana mientras mantenía su formación tenística.

Hasta marcó en un clásico contra Lazio

La relación de Cobolli con el fútbol no fue simplemente anecdótica. Durante su etapa en las inferiores de la Roma llegó a disputar partidos importantes y, con apenas 11 años, consiguió marcar un gol en un clásico frente a Lazio.

Sin embargo, tres años después tomó la decisión que cambiaría su vida deportiva.

En 2016 abandonó la academia de la Roma y comenzó a concentrarse exclusivamente en el tenis, dejando atrás la posibilidad de intentar desarrollar una carrera profesional con el balón.

Una amistad que nació en Trigoria

Durante su etapa futbolística, Cobolli también construyó una amistad que mantiene hasta la actualidad: la que tiene con Edoardo Bove, futbolista formado en las categorías inferiores de la Roma.

“Empezamos con el tenis, porque él también era tenista. Y luego nos conocimos en Trigoria, el lugar donde entrena la Roma. Nos mantenemos en contacto todos los días. Tenemos una gran relación. Cuando gano un partido su padre es el primero que me escribe”, explicó Cobolli.

Bove y Cobolli compartieron así una etapa en la que ambos tenían contacto con las dos disciplinas antes de tomar caminos profesionales diferentes.

El salto definitivo en el tenis

Una vez que eligió el tenis, Cobolli comenzó un proceso de crecimiento progresivo. En 2020 se proclamó campeón de Roland Garros júnior en dobles y posteriormente fue escalando posiciones en el circuito profesional.

El italiano ingresó al Top 200 del ranking ATP en enero de 2022 y alcanzó el Top 100 en octubre de 2023.

Su primer título ATP llegó en Bucarest en 2025, después de haber disputado la final de Washington en 2024. Posteriormente conquistó el ATP 500 de Hamburgo, donde derrotó a Andrey Rublev.

En 2026 sumó otro título de categoría ATP 500 en Acapulco, consolidándose entre los jugadores jóvenes que han conseguido repetir triunfos en esta categoría.

Roland Garros cambió la dimensión de su carrera

El gran salto llegó en Roland Garros 2026. Cobolli alcanzó por primera vez una final de Grand Slam y se enfrentó al alemán Alexander Zverev.

Aunque terminó perdiendo el partido por el título en cinco sets, la actuación le permitió alcanzar el número seis del ranking mundial, la mejor posición de su carrera.

Aquel resultado confirmó hasta dónde había llegado el jugador que, años atrás, tenía que decidir entre continuar persiguiendo una oportunidad en las inferiores de la Roma o apostar definitivamente por la raqueta.

Su historia, en ese sentido, tiene un detalle particular: pasó de buscar un lugar en Trigoria a convertirse en uno de los principales nombres del tenis italiano.

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