El regreso de Raúl Loaiza a las canchas con el primer equipo de Lanús tuvo emociones encontradas. Después de más de dos años sin disputar un partido oficial con el conjunto argentino, el mediocampista cartagenero volvió a vestir la camiseta del Granate este domingo 1 de noviembre, en el empate 1-1 frente a Gimnasia de Mendoza, por la fecha 15 del Torneo Clausura 2026. Sin embargo, su reaparición tuvo un episodio desafortunado: al minuto 71 convirtió un autogol que permitió la igualdad del equipo visitante.
Loaiza ingresó al comienzo del segundo tiempo, al minuto 46, en reemplazo de Agustín Cardozo. Su regreso había comenzado con una ovación de los aficionados de Lanús, que lo recibieron con aplausos cuando fue anunciada la formación del equipo. Era el momento que el futbolista de 32 años había esperado durante una larga recuperación que incluyó dos operaciones, fibrosis en la rodilla y varias recaídas.
En el terreno de juego, Lanús ganaba 1-0 gracias a la anotación de Gonzalo Lobos al minuto 48. Pero cuando Gimnasia de Mendoza buscaba el empate, Loaiza terminó desviando el balón hacia su propia portería al minuto 71, en una acción que estableció el 1-1 definitivo. Así, el regreso que representaba una enorme alegría para el cartagenero terminó acompañado de un infortunio deportivo.
«Es como una sensación de debutar»
Después del compromiso, Loaiza habló sobre lo que significó volver a disputar un partido con el equipo profesional de Lanús. El colombiano reconoció que sintió una emoción similar a la de sus primeros pasos como futbolista.
«Fue un momento lindo, ya como estar ahí en la línea y entrar nuevamente. Es como una sensación de debutar, me sentí como cuando debuté a los 17 años», expresó.
El mediocampista también agradeció el respaldo de sus compañeros, del entrenador y de los aficionados, quienes lo acompañaron durante los momentos más complicados de su recuperación.
«Fue mucho tiempo que entrenaba, me sentía bien, me lesionaba, volvía, otra vez recaía. Era como que decían: ya no salgo más de este bache. En la cabeza te juega un papel difícil porque sientes que no sales más de esa situación», relató.
A pesar del autogol y de la frustración que pudo representar esa acción, el cartagenero valoró haber podido regresar y completar los 45 minutos del segundo tiempo.
«Lo importante es que disfruté. Era disfrutar, que era lo que me decían, disfrutar nuevamente porque trabajé mucho para esto», manifestó.
Los números de Loaiza en su regreso
En los 45 minutos que disputó, el volante registró una calificación de 6.6 en Sofascore. Completó 16 de 19 pases (84 %), tuvo 34 toques de balón, ganó cinco de nueve duelos en el suelo y realizó siete recuperaciones, además de tres despejes y una intercepción.
También registró un remate, que terminó en el autogol que significó el empate de Gimnasia de Mendoza. En el apartado defensivo sumó ocho contribuciones, mientras que perdió cuatro posesiones y fue regateado en dos ocasiones.
Loaiza reconoció que Lanús tuvo dificultades para controlar el encuentro durante el complemento, cuando el conjunto visitante adelantó sus líneas y consiguió la igualdad.
«Sabíamos que iba a ser difícil también, ellos se vinieron muchísimo en el segundo tiempo, no supimos cómo tener más el balón, en las contras también cómo finalizar mejor, pero bueno, cosas por mejorar», analizó.
Dos años de lesiones antes de volver
El calvario del cartagenero comenzó el 25 de septiembre de 2024, durante el partido entre Lanús y Deportivo Independiente Medellín por los cuartos de final de la Copa Sudamericana. En aquella oportunidad sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha, lesión que lo obligó a pasar por el quirófano.
La recuperación terminó siendo mucho más complicada de lo esperado. A la primera intervención se sumaron una nueva cirugía, problemas de fibrosis y diferentes recaídas que prolongaron su ausencia. Cuando parecía estar cerca de regresar, en abril de 2026 sufrió una lesión muscular en el recto anterior del cuádriceps izquierdo.
Su vuelta comenzó a tomar forma con participaciones en la Reserva de Lanús, donde acumuló minutos progresivamente hasta volver a estar disponible para el plantel profesional. En octubre consiguió regresar a las convocatorias del primer equipo y finalmente, ante Gimnasia de Mendoza, volvió a competir en la máxima categoría.
El regreso de Raúl Loaiza tuvo una ovación, 45 minutos de fútbol y un autogol que terminó condicionando el resultado. Un capítulo agridulce para el mediocampista cartagenero, que después de más de dos años de lucha consiguió volver a las canchas, aunque su reaparición no terminó con la alegría deportiva que tanto había esperado.




