El lanzador de los Cerveceros de Milwaukee, Jacob Misiorowski, dejó su huella en la historia de las Grandes Ligas este viernes 23 de octubre, al establecer un nuevo récord de velocidad de lanzamiento en la Serie Mundial durante el primer partido frente a los Rays de Tampa Bay.
El derecho abrió el encuentro en el American Family Field con una recta de 103,5 millas por hora, equivalentes a aproximadamente 166,6 kilómetros por hora. El lanzamiento, dirigido al cubano Yandy Díaz, terminó en bola, pero inmediatamente estableció una nueva marca en el máximo escenario del béisbol.
Misiorowski superó el registro de Aroldis Chapman, quien había alcanzado las 103,0 millas por hora con los Cachorros de Chicago durante la Serie Mundial de 2016. También dejó atrás la marca de velocidad para un lanzador abridor, que pertenecía a Noah Syndergaard, con 101,0 mph en 2015, cuando jugaba con los Mets de Nueva York.
Más allá de su histórica recta, el joven lanzador cumplió con una sólida presentación desde la lomita. Trabajó cinco entradas, permitió cuatro imparables y una carrera limpia, concedió una base por bolas y ponchó a tres bateadores, para contener a la ofensiva de Tampa Bay.
La única carrera limpia que permitió llegó en el cuarto episodio. Junior Caminero conectó un doblete que salió a 112,7 millas por hora y dejó corredores en posición de anotar. Posteriormente, un rodado de Liam Hicks permitió que el mexicano Jonathan Aranda cruzara el plato para acercar a los Rays en el marcador.
Misiorowski cerró su actuación en la quinta entrada, después de limitar el daño y ayudar a mantener la ventaja de Milwaukee. Durante la temporada regular, el derecho había promediado 100,6 millas por hora con su recta de cuatro costuras, una cifra que refleja la potencia de su brazo.
Al finalizar el encuentro, el lanzador reconoció que le habría gustado permanecer más tiempo en el montículo. Su salida, sin embargo, fue suficiente para contribuir al triunfo de los Cerveceros por 3-2, en un partido que terminó con un dramático salvamento de Trevor Megill.
De esta manera, Misiorowski convirtió su primera apertura de la Serie Mundial en una actuación histórica, al registrar una velocidad que ningún otro lanzador había alcanzado en el Clásico de Otoño durante la era del rastreo de lanzamientos.



