La noche del 9 de enero dejó una herida abierta en Cartagena. Lo que empezó como una fiesta en el Estadio 11 de Noviembre–Abel Leal terminó en angustia, luego de que Tigres de Cartagena desperdiciara una ventaja clave y cayera 6-7 ante Caimanes de Barranquilla, en un clásico que tuvo drama, estadio lleno y un desenlace adverso para los felinos.
La novena cartagenera dominó gran parte del compromiso e incluso llegó a estar arriba en la séptima entrada, pero no logró contener el despertar ofensivo de los barranquilleros en los episodios finales. La falta de contundencia en momentos decisivos terminó pasando factura al equipo dirigido por Néder Horta, que vio cómo se le escapaba una victoria que habría significado la clasificación anticipada.
Con ese resultado, la definición de la Liga Profesional de Béisbol Colombiana quedó al rojo vivo. Tigres y Vaqueros de Montería llegan igualados en número de victorias, aunque el historial favorece a los cartageneros. Ese detalle matemático es clave: mientras Tigres depende de sí mismo, Vaqueros está obligado a ganar y a esperar una derrota felina para meterse en la final.
La jornada decisiva se jugará hoy sábado 10 de enero desde las 5:00 p. m., con dos partidos en simultáneo. Tigres visitará nuevamente a Caimanes en Barranquilla, con una consigna clara: ganar o ganar para asegurar su lugar en la gran final sin depender de nadie más. Al mismo tiempo, Vaqueros será local ante Toros de Sincelejo en Montería, tras venir de una demoledora victoria 15-2 que les permitió seguir con vida en la pelea.
El panorama es claro y no admite matices. Después del golpe en casa, Tigres está obligado a responder como visitante. En Barranquilla no solo se juega un partido: se juega el paso a la final y la posibilidad de redimirse tras una noche que todavía duele en Cartagena.



