La falta de lluvias y las altas temperaturas están complicando el abastecimiento de agua en Santa Catalina, donde la Alcaldía puso en marcha una estrategia para aumentar la capacidad del sistema y responder a las dificultades que enfrentan las comunidades.
La apuesta está en la construcción y puesta en funcionamiento de dos pozos profundos de alto caudal en el corregimiento de Arroyo Grande, en la zona de influencia de la planta de tratamiento de agua de Loma de Arena.
La infraestructura tendrá impacto directo en el suministro de Arroyo Grande, Colorado, Pueblo Nuevo y Loma de Arena. De hecho, el primer pozo ya fue conectado y puesto en funcionamiento, lo que, según la Administración Municipal, comenzó a reflejarse en una mejora del servicio en la zona.
Y hay un detalle clave: no se trata de pequeños pozos artesanales. La obra contempla pozos profundos de alto caudal, diseñados para incorporar una mayor capacidad al sistema y fortalecer de manera significativa la disponibilidad de agua para las comunidades.
Mientras el primer pozo ya está operando, el segundo todavía espera el trámite necesario para entrar en funcionamiento. La Alcaldía adelanta gestiones ante Afinia para obtener los permisos requeridos y poner en marcha esta segunda fuente de abastecimiento.
El agua, en el centro de la crisis
El alcalde Arnaldo Beltrán aseguró que garantizar el acceso al agua es una de las prioridades de su Administración y anunció que continuarán las gestiones junto con la empresa de servicios públicos, los concejales y las entidades involucradas.
“El agua es una prioridad para nuestra gente. Estamos gestionando y buscando alternativas que nos permitan responder a esta situación y garantizar mejores condiciones para nuestras comunidades”, señaló el mandatario.
El problema no se limita al consumo de los hogares. La reducción de las lluvias también está golpeando a los sectores agrícola y ganadero, con efectos sobre la disponibilidad de agua y pasto y, por consiguiente, sobre las condiciones necesarias para mantener los animales.
Con un pozo ya funcionando y otro pendiente de los permisos para entrar en operación, Santa Catalina intenta anticiparse a una situación que amenaza con agravarse si persisten las altas temperaturas y la escasez de lluvias.



