El Barranquilla FC ya sabe lo que es tumbar gigantes. Primero fue Junior de Barranquilla y después Millonarios, dos históricos del fútbol colombiano que llegaron a la Copa Colombia con la obligación de avanzar y terminaron eliminados por un equipo que no se dejó intimidar por los nombres ni por las camisetas. Ahora, el turno es para el América de Cali, otro peso pesado que visitará el estadio Romelio Martínez con una advertencia clara: subestimar al rival puede salir caro.
El desafío enfrenta dos realidades opuestas. América lidera la Liga BetPlay II-2026, con 28 puntos, y tiene prácticamente asegurada su clasificación a los cuadrangulares semifinales. Barranquilla FC, por su parte, ocupa el último lugar del Torneo BetPlay, con 13 unidades, producto de tres victorias, cuatro empates y siete derrotas. Sin embargo, en la Copa Colombia las diferencias de categoría y rendimiento pueden quedar en segundo plano.
Ante Junior y Millonarios, los rojos de Curramba llevaron las definiciones hasta los penales y encontraron en el arquero Sebastián Guerra a uno de sus grandes protagonistas. El guardameta respondió en los momentos decisivos y fue clave para sellar dos eliminaciones que sacudieron el torneo.
La fórmula no garantiza repetir la hazaña, pero sí demuestra que Barranquilla FC tiene argumentos para competir hasta el final. El equipo atlanticense ya superó dos pruebas de máxima exigencia y ahora quiere convertir su campaña copera en una historia todavía más sorprendente.
América de Cali, dirigido por David González, conoce los antecedentes y no quiere convertirse en la siguiente víctima. Por eso, el conjunto escarlata apostaría por la mayoría de sus jugadores estelares para afrontar el compromiso en el Romelio Martínez, consciente de que una derrota significaría despedirse de la Copa Colombia.
El reto es mayúsculo para los locales, pero la motivación también. Después de eliminar a Junior y Millonarios, Barranquilla FC tiene ahora al América en la mira y la oportunidad de demostrar que sus golpes anteriores no fueron casualidad. El Diablo está advertido: en Curramba también se tumban gigantes.



