El jugador de Atlético Nacional, Nicolás Rodríguez, tuvo que salir a dar explicaciones y pedir disculpas luego de que su disfraz de Halloween desatara una polémica en redes sociales. El futbolista utilizó prendas camufladas y accesorios de apariencia militar durante una actividad del equipo en Guarne, Antioquia, una caracterización que varios usuarios relacionaron con los grupos armados ilegales de Colombia.
La controversia comenzó el sábado 31 de octubre, cuando el conjunto antioqueño compartió fotografías de sus jugadores disfrazados para celebrar Halloween. Sin embargo, mientras otros atuendos generaron comentarios distendidos, la elección de Rodríguez provocó fuertes cuestionamientos por las referencias al conflicto armado colombiano.
Nicolás Rodríguez explicó el origen de su disfraz
Ante las críticas, el futbolista publicó un comunicado en su cuenta de Instagram en el que aclaró que nunca tuvo la intención de respaldar organizaciones ilegales ni de burlarse de las personas afectadas por la violencia.
En su explicación, reveló que sus compañeros suelen llamarlo «guerrillero» o «guerrillo», debido a que es oriundo de San José del Guaviare, una región históricamente golpeada por el conflicto armado.
Según Rodríguez, decidió utilizar ese sobrenombre como referencia para su disfraz, tomándolo con humor y sin intención de generar controversia. También manifestó que no siente vergüenza de su lugar de origen y que conoce los prejuicios que enfrentan sus habitantes por la historia de violencia del departamento.
El jugador de Nacional pidió disculpas por la polémica
El futbolista reconoció que su caracterización pudo resultar ofensiva para algunas personas y ofreció disculpas a quienes se sintieron afectados.
La publicación de las imágenes generó cuestionamientos por considerar inapropiado utilizar una vestimenta asociada con actores armados en un país que todavía enfrenta las consecuencias del conflicto.
De esta manera, lo que comenzó como una actividad recreativa de Halloween en Atlético Nacional terminó convertido en un debate sobre los límites del humor, la memoria de las víctimas y la estigmatización de las regiones afectadas por la violencia.
Rodríguez defendió el significado personal que tuvo su elección, pero reconoció la necesidad de disculparse por las interpretaciones y molestias que provocó.



