[Opinión] Santa Rita: cuando el deporte también construye dignidad y esperanza; por David Puello

"Santa Rita hoy celebra no solo una infraestructura que se renovará, sino la reafirmación de que el deporte, cuando se reconoce y se cuida, puede convertirse en un puente hacia la equidad, la convivencia y el buen vivir".

Columnista Invitado

Por: David Puello, Doctorando en Comunicación Universidad Nacional de la Plata Argentina. Expresidente de la Junta de Acción Comunal del sector.

Santa Rita, sector tradicional del barrio Torices, ha sido históricamente un territorio donde el béisbol y el softbol no solo se practican como deportes, sino como formas de encuentro, resistencia y construcción de comunidad. Hacen parte de la canasta familiar. Generaciones enteras han crecido alrededor de sus diamantes improvisados y de un campo que, más allá de su infraestructura, ha funcionado como un espacio de pertenencia, identidad y arraigo para niños, jóvenes y familias del sector.

Como muchos barrios populares de Cartagena, Santa Rita ha cargado durante años con el peso de la desigualdad social y el estigma de la violencia. Sin embargo, esa narrativa incompleta ha invisibilizado la fuerza comunitaria que se expresa en la organización comunitaria, en la disciplina deportiva y en los valores de compañerismo, respeto y perseverancia que nacen en el juego y se trasladan a la vida cotidiana.

Hoy, ese esfuerzo colectivo encuentra un reconocimiento histórico. El anuncio oficial del gobernador Yamil Arana y del alcalde Dumek Turbay Paz sobre la remodelación del Estadio José Miguel Corpas Garcés, formalizado ante las comunidades asentadas entre el Cerro de la Popa y el Caño Juan Angola, representa mucho más que una obra física. Es un acto simbólico de reparación, de inversión social y de apuesta por el deporte como herramienta de transformación territorial.

La remodelación del estadio significa abrir nuevas oportunidades para la niñez y la juventud, fortalecer procesos deportivos tradicionales y dignificar un espacio que ha sido testigo de sueños, talentos y luchas silenciosas. Significa también cambiar la mirada sobre un territorio que no es sinónimo de carencias, sino de historia viva, talento y esperanza.

Santa Rita hoy celebra no solo una infraestructura que se renovará, sino la reafirmación de que el deporte, cuando se reconoce y se cuida, puede convertirse en un puente hacia la equidad, la convivencia y el buen vivir. Esta intervención es un paso importante para que las nuevas generaciones sigan encontrando en el béisbol y el softbol un lugar seguro para crecer, soñar y construir futuro desde su propio barrio.

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