Un supervolcán que protagonizó una de las mayores erupciones de la historia vuelve a acumular magma

Un supervolcán que protagonizó una de las mayores erupciones de la historia vuelve a acumular magma

Ciudad | PrimerTiempo.CO

Un supervolcán ubicado bajo el mar, frente a las costas de Japón, está acumulando magma nuevo miles de años después de protagonizar una de las mayores erupciones volcánicas de la historia reciente de la Tierra. El hallazgo, relacionado con la caldera de Kikai, ofrece nuevas pistas sobre cómo se recuperan estos gigantes geológicos después de liberar enormes cantidades de material volcánico.

La investigación permitió identificar un gran reservorio de magma bajo la caldera de Kikai, escenario de una erupción ocurrida hace aproximadamente 7.300 años. Aquel episodio fue uno de los eventos volcánicos más importantes del Holoceno, el periodo geológico que comenzó hace unos 11.700 años y continúa en la actualidad.

El descubrimiento resulta relevante porque los científicos todavía intentan comprender cómo se reconstruyen los depósitos subterráneos de magma después de una erupción de semejante magnitud y qué procesos controlan su evolución durante miles de años.

Para investigar el interior de esta estructura, especialistas de la Universidad de Kobe, en colaboración con investigadores de la Agencia Japonesa para la Ciencia y Tecnología Marina y Terrestre, realizaron estudios sísmicos del fondo oceánico. Mediante ondas que atraviesan las capas de roca, lograron obtener información sobre las estructuras que permanecen ocultas bajo el lecho marino.

Los resultados revelaron una extensa zona que contiene material fundido a varios kilómetros de profundidad. Su ubicación y características apuntan a que forma parte del mismo sistema de almacenamiento de magma asociado con la gran erupción de Kikai.

El magma que encontraron no sería simplemente un resto de la antigua erupción

Uno de los aspectos más importantes del estudio es que el material actualmente acumulado podría proceder de nuevas inyecciones de magma desde zonas más profundas del interior terrestre.

Los investigadores llegaron a esta conclusión, en parte, al comparar la composición química de los materiales volcánicos recientes con los expulsados durante la erupción de hace 7.300 años. Las diferencias sugieren que el sistema ha recibido nuevo material fundido a lo largo de su evolución.

El reservorio identificado se encuentra aproximadamente entre 2,5 y 6 kilómetros bajo la superficie de la caldera. Los científicos estimaron que la proporción de material fundido representa entre el 3 % y el 6 % del volumen analizado, con un límite estimado de hasta el 10 %.

Estas cifras son importantes para comprender el estado del sistema volcánico, pero no permiten determinar por sí solas cuándo ocurrirá una nueva erupción ni qué magnitud podría alcanzar.

¿Existe riesgo de una nueva erupción del supervolcán?

El descubrimiento no significa que una erupción gigantesca sea inminente. La acumulación de magma es un proceso que puede desarrollarse durante periodos muy prolongados, y conocer la cantidad de material fundido bajo un volcán no basta para predecir cuándo entrará en erupción.

Precisamente, uno de los grandes desafíos de la vulcanología consiste en identificar qué condiciones deben reunirse para que un reservorio subterráneo desencadene una erupción de gran magnitud.

Los científicos consideran que comprender este proceso podría ayudar a mejorar la interpretación de otros sistemas volcánicos gigantes, como Yellowstone, en Estados Unidos, y Toba, en Indonesia. Sin embargo, el estudio de Kikai no demuestra que esos volcanes estén próximos a experimentar una erupción ni establece una fecha para futuros eventos.

Lo que el descubrimiento puede revelar sobre los supervolcanes

La investigación aporta información sobre cómo los enormes sistemas volcánicos recuperan parte de sus reservas de magma después de una erupción catastrófica. También muestra la importancia de estudiar los volcanes submarinos, cuyo acceso y observación directa suelen ser más difíciles que en los sistemas situados en tierra firme.

Los investigadores esperan perfeccionar sus técnicas de exploración sísmica para conocer con mayor precisión cómo se desplaza y acumula el material fundido bajo la caldera.

El objetivo es mejorar la comprensión de los mecanismos que preceden a las grandes erupciones y encontrar mejores indicadores para evaluar la evolución de estos sistemas. Aunque todavía no es posible anticipar con exactitud cuándo podría producirse una nueva erupción de Kikai, el hallazgo representa una pieza importante para comprender uno de los fenómenos más poderosos de la naturaleza.

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