Si hay una pregunta que acompaña la historia de Cartagena de Indias desde hace siglos es por qué la ciudad lleva ese nombre y cuál es el verdadero origen de la palabra Cartagena. La respuesta no comienza en Colombia ni siquiera en España: se remonta a la antigua civilización fenicia y a una cadena de acontecimientos históricos que atravesó el Mediterráneo antes de llegar al Caribe.
Historiadores, cronistas y documentos oficiales coinciden en que el nombre de la ciudad colombiana es el resultado de una larga evolución histórica y lingüística que parte de Qart Hadasht, pasa por Carthago Nova y llega finalmente a la Cartagena de Indias fundada por los españoles en el siglo XVI.
De Qart Hadasht a Cartago: el origen del nombre
El origen más remoto del nombre está en el término fenicio Qart Hadasht, cuya traducción es «Ciudad Nueva».
Con ese nombre, los cartagineses fundaron en el año 227 a. C. una ciudad en la costa del sureste de la península ibérica, en la actual Región de Murcia, bajo el mando del general Asdrúbal el Bello. Diversas fuentes clásicas, entre ellas el geógrafo Estrabón, describieron aquella ciudad como una plaza naturalmente protegida, con varios puertos y enormes riquezas mineras.
Tras la conquista romana durante la Segunda Guerra Púnica, la ciudad pasó a llamarse Carthago Nova («Nueva Cartago»). Con el paso de los siglos, la evolución del latín y posteriormente del árabe transformó ese nombre hasta convertirse en la actual Cartagena.
Detrás de ese proceso también se encuentra la historia de Cartago, la poderosa ciudad del norte de África —ubicada en la actual Túnez— fundada por colonos fenicios hacia finales del siglo IX a. C. Su nombre también procedía de Qart Hadasht, lo que explica el parentesco histórico entre Cartago, Carthago Nova y Cartagena.
¿Cómo llegó ese nombre a Colombia?
El nombre cruzó el Atlántico durante la expansión española.
En 1502, el navegante Rodrigo de Bastidas exploró la costa Caribe de lo que hoy es Colombia durante una expedición de cuatro meses. Al encontrarse con una bahía profunda, protegida y de características similares a la de Cartagena, en España, decidió bautizarla con ese mismo nombre.
Inicialmente, Bastidas denominó la zona golfo de Barú. Sin embargo, en 1503, el cosmógrafo Juan de la Cosa solicitó a la reina Isabel la Católica que el accidente geográfico fuera rebautizado como bahía de Cartagena, propuesta que fue aceptada mediante una Real Provisión, según recogen distintas investigaciones históricas.
Pedro de Heredia y el nacimiento de Cartagena de Indias
La ciudad sería fundada oficialmente el 1 de junio de 1533 por Pedro de Heredia, quien estableció el nuevo asentamiento sobre un poblado indígena conocido como Calamarí, habitado por comunidades del pueblo kalamari, pertenecientes a la familia lingüística karib.
Las investigaciones históricas señalan que Heredia eligió ese lugar por las extraordinarias condiciones estratégicas de la bahía, ideal para establecer una plaza fuerte que protegiera los intereses de la Corona española en el Caribe.
Con el paso de los años, comenzó a utilizarse la denominación Cartagena de Indias —también conocida inicialmente como Cartagena del Poniente— para diferenciarla de la ciudad española y ubicarla dentro de los territorios americanos que en aquella época eran conocidos como las Indias Occidentales.
Antes de los españoles existía Calamarí
Mucho antes de la llegada europea, la región ya tenía una larga historia.
Las investigaciones arqueológicas ubican presencia humana en el entorno de la bahía desde aproximadamente 4000 a. C., con culturas como Puerto Hormiga y posteriormente Monsú, consideradas entre las primeras sociedades ceramistas del continente americano.
Hacia el año 1500, la zona estaba habitada por diversos pueblos de origen karib, entre ellos los kalamari, carex, bahaire, cospique y yurbaco.
Los cronistas describieron a Calamarí como una aldea rodeada por empalizadas defensivas y construida con viviendas circulares de techos de palma. El propio nombre Calamarí era interpretado por los españoles como una referencia al cangrejo, aunque posteriormente fue adaptado simplemente como Calamar en varios documentos coloniales.
Una ciudad estratégica para el Imperio español
La ubicación privilegiada de Cartagena de Indias convirtió rápidamente a la ciudad en uno de los principales puertos del continente.
Desde allí salían hacia España grandes cantidades de oro, plata y otras riquezas americanas, además de convertirse en el principal puerto de ingreso de personas esclavizadas provenientes de África.
Su importancia militar llevó a la construcción de un enorme sistema de murallas, baluartes y fortificaciones, diseñado por ingenieros como Bautista Antonelli, Cristóbal de Roda Antonelli y, posteriormente, Antonio de Arévalo. Estas defensas permitieron resistir numerosos ataques de corsarios y potencias europeas, entre ellos el célebre asalto del inglés Francis Drake en 1586.
Un nombre con más de dos mil años de historia
El nombre de Cartagena de Indias resume un recorrido histórico excepcional.
Su raíz proviene del fenicio Qart Hadasht («Ciudad Nueva»), pasó a convertirse en Cartago, luego en Carthago Nova durante la dominación romana de la actual Cartagena española y, finalmente, fue trasladado por los exploradores españoles al Caribe colombiano, donde terminó identificando a una ciudad que llegaría a ser uno de los principales centros políticos, comerciales y militares de la América colonial.
Más de cinco siglos después de su fundación y casi veintitrés siglos después del nacimiento de Qart Hadasht, el nombre Cartagena sigue conectando, a través de la historia, a Fenicia, Cartago, Roma, España y Colombia, convirtiéndose en uno de los topónimos con mayor continuidad histórica del mundo occidental.



