La tradición de competir desnudo en los Juegos Olímpicos de la Antigüedad tiene un origen fascinante. Fue en el año 720 a.C. cuando el corredor Orsipo de Mégara transformó para siempre esta práctica deportiva.
Orsipo de Mégara marca un precedente
Durante la XV edición de los Juegos Olímpicos, Orsipo perdió su taparrabos mientras competía en la carrera de estadio, una prueba de aproximadamente 183 metros. Al completar la distancia sin prenda alguna, su victoria implementó un cambio significativo en el atletismo griego, convirtiendo la desnudez en parte integral de la tradición olímpica.
Otras versiones y el debate histórico
Aunque Orsipo es el protagonista más reconocido, otras versiones históricas atribuyen esta innovación a Acanto de Esparta o a decisiones administrativas, como la mencionada por Isidoro de Sevilla. Sin embargo, todas coinciden en la cronología del cambio alrededor de la Olimpíada del 720 a.C.
El gymnasion y la cultura griega
El término ‘gymnasion’, que significa entrenar desnudo, y la veneración a los cuerpos atléticos como tributo a los dioses reflejan un contexto cultural donde la desnudez en la élite deportiva se volvió una expresión de virtud y preparación para la guerra en la antigua Grecia.



