FIFA descartó el plan de privatización del Mundial tras el boicot de Europa y el mundo

Menos de 48 horas después de que la UEFA amenazara con boicotear todas las competencias FIFA, se descartó la iniciativa

Augusto César Puello Mestre
Por Augusto César Puello Mestre - Codirector

El organismo rector del fútbol mundial descartó su controvertido plan de vender participaciones accionarias en el Mundial y otras competencias a inversores privados, según reportó este jueves 31 de julio el New York Post, citando fuentes directas con conocimiento de la decisión. La marcha atrás llega menos de 48 horas después de que la UEFA y sus 55 asociaciones miembro anunciaran un boicot total a todas las competencias FIFA mientras la propuesta permaneciera vigente, y tras el rechazo en cadena de otras confederaciones como la CONCACAF y la AFC.

La FIFA había anunciado días antes la creación de una nueva entidad llamada FIFA Forward Enterprise (FFE), que agruparía todas las operaciones comerciales asociadas al Mundial —derechos de transmisión, patrocinios, venta de entradas y licencias— y vendería una participación significativa a inversores privados. El organismo valoraba la nueva entidad en aproximadamente 20.000 millones de dólares y trabajaba con el banco de inversión estadounidense JP Morgan para estructurar la operación. El grupo inversor principal estaba liderado por Thrive Capital, empresa fundada por Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, yerno del presidente de Estados Unidos Donald Trump, lo que añadió una capa de escrutinio político al asunto.

La renuncia que agravó la crisis: el asesor clave de Infantino llamó el plan «un mal negocio»

Uno de los golpes más duros para el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, llegó desde adentro. Carlos Cordeiro, asesor clave del máximo dirigente del organismo y expresidente de la Federación de Fútbol de Estados Unidos, presentó su renuncia en medio de la crisis y calificó públicamente la propuesta como «un mal negocio para el fútbol». La salida de Cordeiro fue interpretada por múltiples medios internacionales como una señal de que el plan había fracasado incluso antes de ser sometido a votación.

El rechazo en cadena: UEFA, CONCACAF y AFC contra Infantino

La reacción internacional contra la FFE fue rápida, masiva y sin precedentes en la historia del fútbol. La UEFA convocó una reunión de emergencia el miércoles 30 de julio con sus 55 federaciones miembro y al finalizar emitió un comunicado histórico: ninguna selección europea participará en competencias FIFA mientras la propuesta siga en pie. La confederación calificó la iniciativa de «gobernanza por intimidación» y acusó a la FIFA de haber concebido el plan en secreto, sin consultar a ningún actor del fútbol mundial.

Pocas horas después, la CONCACAF —que agrupa a los países anfitriones del Mundial 2026: Estados Unidos, Canadá y México— rechazó el plan, señalando la falta de proceso debido, el plazo artificialmente corto impuesto para la decisión y la ausencia de revisión por parte de los organismos de gobernanza de la FIFA. La Federación de Fútbol de Estados Unidos publicó en redes sociales que se solidarizaba con la CONCACAF. Posteriormente, la AFC —confederación asiática— también expresó su rechazo y llamó a una «revisión urgente» de la gobernanza de la FIFA.

La dimensión del rechazo era devastadora para Infantino en términos deportivos: las federaciones de la UEFA conformaron seis de los ocho equipos en los cuartos de final del Mundial 2026 y tres de los cuatro semifinalistas. España ganó el torneo. Un Mundial sin Europa es, en la práctica, un torneo sin sus principales protagonistas históricos.

Qué era la FIFA Forward Enterprise y por qué generó tanto rechazo

La propuesta de Infantino buscaba crear una entidad separada que concentrara los derechos comerciales del Mundial —televisión, patrocinios, entradas, licencias— y abriera una participación minoritaria a fondos de inversión privados a cambio de capital fresco. La FIFA valoraba la FFE en 20.000 millones de dólares y prometía a las federaciones nacionales que aprobar el esquema les representaría duplicar sus fondos de desarrollo, de 8 millones a 20 millones de dólares en los próximos cuatro años.

Los críticos señalaron una contradicción fundamental: la FIFA acababa de celebrar el Mundial más rentable de su historia, el de 2026 en Norteamérica, lo que hacía difícil justificar la necesidad urgente de capital privado externo. Además, el rechazo iba más allá del dinero: la UEFA y otras confederaciones argumentaron que en el momento en que inversores privados adquieran participaciones en las competencias de la FIFA, cada decisión sobre el calendario, los formatos y el futuro del juego pasará a estar subordinada a los intereses de los accionistas, no a los del fútbol.

La FIFA intentó defenderse antes de dar marcha atrás

En las horas previas a la marcha atrás reportada por el New York Post, la FIFA emitió un comunicado en el que aseguró que «nadie está vendiendo el fútbol» y atribuyó parte de la crisis a «reportes erróneos en los medios». El organismo dijo que continuaría el proceso de consulta. Sin embargo, según las fuentes del Post, ya había tomado la decisión de descartar la FFE ante la magnitud del rechazo. La próxima competencia FIFA en territorio europeo es la Copa Mundial Femenina Sub-20 en Polonia, programada para el 5 de septiembre, lo que hacía urgente una resolución del conflicto.

La crisis dejó expuesta la fragilidad del liderazgo de Gianni Infantino y abrió un debate sobre los límites de su autoridad como presidente de la FIFA, en un organismo que en teoría representa democráticamente a las 211 federaciones nacionales miembro. Por ahora, el plan está muerto. Pero el daño institucional podría tardar mucho más en repararse.

WhatsApp Únete a nuestro canal de alertas en WhatsApp

TAGGED:
Comparte esta noticias
Seguir
Cofundador y codirector de PrimerTiempo.CO. Comunicador social, periodista deportivo, 15 años de experiencia en medios de comunicación. Contacto: apuello@primertiempo.co.