FIFA World Cup Cartagena de Indias 2026™: Crónica de Juan Campuzano

Crónica de Juan Campuzano que retrata cómo el Mundial de la FIFA 2026 impulsa la economía popular de Cartagena, transformando la venta de camisetas, el mercado del álbum Panini y el trabajo de cientos de comerciantes informales.

Columnista Invitado
Foto tomada por: Juan Campuzano - Diagonal a la Bomba del Amparo

POR: JUAN CAMPUZANO
ESPECIAL PARA PRIMER TIEMPO

Aunque parezca que leer el título de este texto sea como estar en un sueño con fiebre, te quiero confirmar que no leíste mal; la Copa del Mundo de fútbol profesional se juega en la ciudad de Cartagena de Indias un partido especial, no es en el Estadio Jaime Morón, tampoco en el Estadio de San Fernando y mucho menos en el Nuevo Chambacú, este juego aparte se lleva a cabo en distintos puntos de la ciudad, y sus sedes más emblemáticas se reparten entre semáforos, avenidas, calles del Centro Histórico de Cartagena y esquinas de barrio.

El Mundial de fútbol de la FIFA es el torneo de fútbol más importante a nivel de selecciones, el trofeo más lindo del deporte, la copa más preciada para todo niño que sueña con ser futbolista. Pero más allá de lo deportivo y lo aspiracional, se ha convertido como casi todo en este mundo capitalista moderno, en un negocio redondo no solo para su organización y patrocinadores que cada vez son más, sino también para una gran cantidad de ciudadanos del común de todas partes del mundo; personas que no desaprovechan la gran oportunidad que representa el furor del fútbol para generar sus propias ganancias económicas.

En ‘La Heroica’ estos ciudadanos del común suelen subsistir gracias al «rebusque». Gozan de la astucia necesaria para identificar y responder a lo que demanda el mercado informal en determinadas temporadas del año, razón por la cual la época mundialista no es excepción. De esta manera, llegamos a la primera y quizá más activa sede; los puestos de venta de camisetas de fútbol. Esos que suelen lucir de auriverde con las camisetas del Real Cartagena, por estos días se pintan de amarillo, azul y rojo gracias a la fiebre mundialista que envuelve a nuestro país y a la Selección Colombia desde comienzos del mes de junio.

Aunque los puntos de venta de camisetas más emblemáticos para la cultura popular cartagenera los podemos encontrar en las cercanías al Estadio Jaime Morón León, la Bomba del Amparo, el SAO y La Castellana; en pleno Centro Histórico de Cartagena también se puede uno topar con facilidad y a pocos metros con estos puestos que en ocasiones son hasta ambulantes. A cargo de uno de esos ‘mini kioscos’ se encuentra el señor Gabriel; un anciano que asegura que la llegada de la época mundialista representa para las finanzas de su hogar: “una ayuda económica muy grande”.

Asegura que durante el resto del año también se dedica a vender prendas de vestir, pero más que todo batas señoriales y otros accesorios, sin embargo, aprovecha la ocasión mundialista para introducir en su negocio el último modelo de camisetas amarillas de la Selección Colombia en versión jugador, calidad 1.1 y con escudo termosellado; la réplica más exacta que se puede encontrar de este tipo de camisetas. Gabriel expresa que se va instalando en su punto habitual, muy cerca del Monumento a las Palenqueras, a eso de las 7 de la mañana.

Foto tomada de: @CanalCartagenaCo – YouTube (Calidad mejorada con IA)

Pero alega que a lo largo del día suele ir moviéndose de lugar debido a distintos factores como la falta de sombra en la zona, el bajo flujo de compradores de ciertos días y las frecuentes rondas que vienen realizando en el último tiempo desde la Gerencia de Espacio Público y Movilidad del Distrito (GEPM). Aún con todo esto, el señor Gabriel explica:

“Gracias a Dios nos va bien casi siempre, hay días en los que fácilmente uno se hace 500 (quinientos mil pesos), como otros que se puede hacer 200 o 300”.

También cuenta que hace ventas tanto a locales como a personas provenientes del extranjero y que a eso de las 7 de la noche ya va de regreso a casa.

Muy cerca del lugar donde se sitúa Gabriel, podemos encontrar otra de las sedes en las que se vive este Mundial de manera especial en la ciudad. El álbum Panini de los mundiales de fútbol, más que una simple cartilla, ya se ha convertido en un símbolo de la cultura futbolera en todo el mundo; no solo es una pieza llamativa para colección, sino que reúne a las familias con la ilusión de completar todas las ‘figuritas’ o ‘monitas’ que conforman cada una de las selecciones y secciones del álbum. Ariza, W. (2024).

La edición de este año tiene como tinte especial la vuelta de Colombia al Mundial y por ende a esta cartilla, la cual tiene sus propios puntos de distribución oficial en toda la ciudad. En medio de esa distribución oficial, emerge un fenómeno que parece estar más vigente que nunca y adaptarse a todo tipo de mercados; la reventa. A lo largo de la Calle del Tablón, al interior del mismo centro amurallado, se posiciona una cantidad considerable de vendedores informales de todos estos productos relacionados con la marca Panini.

Puestos decorados con los colores característicos de los álbumes, sobres, cajas y las propias ‘laminitas’ sueltas; toda una calle donde se respira el ambiente del Mundial alrededor de esta tradición que llegó a los mundiales desde la edición de México 1970, que en Colombia se empezó a distribuir desde el Mundial de España 1982 y que desde entonces hace parte de la vida de distintas generaciones que han crecido llenando el álbum de cada Copa Mundial.

Manuel es una de las personas que desde la salida de la cartilla al mercado en la ciudad, instala su puesto en el Tablón desde las 8 de la mañana y desde allí consigue el sustento para su hogar.

Los sobres, que en puntos de venta oficiales tienen un precio de 5 mil pesos, son vendidos por 7 mil pesos. Las ‘figuritas’ sueltas de jugadores “promedio” se venden desde los 1.500 pesos. Si el jugador es muy bueno como Cristiano Ronaldo, Lionel Messi o Kylian Mbappé, es un jugador apetecido por alguna razón específica como el portero Vozinha o es una de esas laminitas que según el criterio de estos revendedores, no se consiguen muy fácil, su valor varía desde los 5 mil pesos en adelante. Al ser preguntado por los álbumes, Manuel responde:

“También se le tiene; de 30 mil y 60 mil”.

También asegura que no todos los días son tan buenos, pero que siempre logra vender “alguito”, y que a pesar de que pareciera que al estar en el mismo lugar con otros vendedores sería difícil por la alta competencia, logran articularse de una manera adecuada para que todos puedan vender sus ‘laminitas’:

“La gente viene aquí con una lista de los jugadores que les faltan, y si yo no tengo unos acá, se los mando a él (otro vendedor), y si él no lo tiene, pues los mandan para donde el otro. Y así hasta que los consigue, pero de aquí no se va sin conseguir su sticker”.

Manuel explica que su lugar habitual de trabajo no son las calles del centro, sino que el resto del año suele ganarse la vida a través del «rebusque», pero en las playas. Sin embargo, esta vez vio en la venta de los productos de Panini sobre el Mundial 2026 una oportunidad para generar mejores ingresos. Una decisión que dice que hasta ahora ha sido buena, ya que según sus propias palabras, le va mucho mejor que en las playas. Señala que:

“Es muy buena la llegada del mundial gracias a Dios, ya que puedo ganar más gracias a eso”.

Los testimonios de Gabriel y Manuel son parte de los ejemplos que demuestran el gran impacto cultural, social y económico que tiene un evento de la magnitud de la Copa del Mundo de la FIFA, en un país como Colombia; a pesar de que está organizado en una zona considerablemente alejada si hablamos a nivel geográfico. Sobre el tema de si está bien o mal que estos comerciantes generen sus ingresos a través de la reventa informal de productos de un privado, es una discusión que en estos momentos no nos compete.

Lo que sí es importante destacar, es que por encima de cualquier estigmatización que de repente pudiese aparecer; según las voces de nuestros protagonistas, existe un alto grado de apoyo de parte de locales y extranjeros a estos comerciantes que día a día buscan la manera de llevar el sustento a sus hogares, que encuentran en el furor y la pasión por el torneo más importante del fútbol profesional, esa excusa y momento perfecto para incrementar sus ganancias, haciendo honor a esa gran ley de oferta y demanda que siempre nos han enseñado, mueve el mercado.

Lo cierto también, es que por supuesto, con toda la expectativa que hay alrededor de ‘La Sele’ en el Mundial, pero independiente de cuál sea el desenlace final del torneo a nivel deportivo en los Estados Unidos, Canadá y México, en tierras de champeta y ‘Cuadrilonga’ desde ya hay grandes ganadores del juego especial de esta FIFA World Cup Cartagena de Indias 2026™; el partido económico.

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