[Opinión] La calma de Haaland: la estrategia que toda organización debería copiar; por Carlos Espinosa Osorio

Columna de opinión de Carlos Espinosa Osorio sobre cómo la mentalidad de Erling Haaland ofrece lecciones de liderazgo, estrategia y cultura organizacional aplicables a empresas y equipos de alto rendimiento.

Columnista Invitado

POR: CARLOS ESPINOSA OSORIO
ESPECIAL PARA PRIMER TIEMPO

Quiero pensar como Erling Haaland. No por su fuerza, ni por su velocidad, ni siquiera por sus goles. Quiero aprender de la tranquilidad con la que juega.

En la cancha, Haaland puede pasar largos minutos sin ser protagonista. Sin tocar el balón. Sin desesperarse. Y aun así, nunca deja de creer que la siguiente jugada puede ser la suya. No acelera el partido por ansiedad. No busca demostrar constantemente que está ahí. Simplemente sigue preparándose.

Esa es una lección que va mucho más allá del fútbol y que las organizaciones deberían estudiar con atención. Vivimos en un mundo corporativo que nos empuja a correr más, publicar más, responder más y demostrar más. Respondemos correos a las 11 de la noche, lanzamos productos sin validar, tomamos decisiones en caliente por miedo a “quedar por fuera”. Confundimos movimiento con progreso.

Haaland nos recuerda algo incómodo pero poderoso: el verdadero impacto no siempre pertenece al que más participa. Muchas veces pertenece al que sabe esperar… y está listo cuando llega su oportunidad.

Esa calma tiene tres componentes que toda empresa necesita.

Primero, confiar en la preparación. Los equipos que ganan no improvisan en el momento crítico. Entrenan, documentan procesos, forman talento. Cuando llega la crisis, el cliente importante o el reto mayor, no entran en pánico. Ejecutan lo que ya practicaron.

Segundo, entender el timing. No toda reunión requiere respuesta inmediata. No toda tendencia merece inversión. Las organizaciones más sólidas saben cuándo sostener y cuándo atacar. Esperar no es inactividad. Es inteligencia estratégica.

Tercero, desapego del protagonismo. Hay líderes que necesitan aparecer en todas las fotos, opinar de todo y firmar cada decisión. Eso agota y desenfoca. Haaland entiende que no hace falta aparecer todo el tiempo para hacer la diferencia. A veces el mejor aporte es estar listo, ubicado, y ejecutar con precisión cuando el pase llega.

Y esa mentalidad se vio incluso frente a rivales de peso. Brasil no le causó miedo. No cambió su estilo, no se desesperó, no corrió de más. Jugó su partido, con la certeza de que la oportunidad llegaría y estaría listo para definir.

Una cultura organizacional que premia la paciencia, la preparación y la ejecución en el momento justo siempre le gana a la que solo premia el ruido.

Porque al final, las grandes empresas no se construyen a los gritos. Se construyen con calma, con convicción y con la certeza de que la próxima jugada puede cambiarlo todo.

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